Imagino las metáforas como llaves que abren las cajas en que se atrapa el pensamiento

Las metáforas ayudan porque ayudan a recordar que, tal como pasaba con Neo y la cuchara, no hay caja.

Imagino las metáforas como llaves que abren las cajas en que se atrapa el pensamiento
Photo by Claudio Schwarz / Unsplash

Cuando intento entender un concepto que no llego a ser capaz de absorber, siento como si estuviese tocando los límites de mi propia mente. Es una sensación casi física. Intento empujar la comprensión más allá pero choco con algo, no puedo avanzar más, es muy frustrante.

Mi mente la visualizo, en esos casos, como atrapada en una caja. No es sólo que la caja no me deje ver, también representa más bien hasta dónde puedo llegar.

Las metáforas ayudan porque ayudan a recordar que, tal como pasaba con Neo y la cuchara, no hay caja.

Lo que una buena metáfora consigue, cuando estamos atascados, es colocarnos por un instante en otro lugar. Nos transporta mágicamente a otro punto en el tiempo y el espacio en el que, al cambiar de contexto, visualizamos la idea o la solución como algo que sí entendemos. Algo así como lo que pasa en los sueños, en que puedes ver a alguien que ni suena ni se parece a nadie que conozcas, pero tú sabes quién es, con la metáfora eres capaz de reconocer el concepto en otra forma.

Después, de repente, vuelvo a la caja, pero se ha abierto y puedo salir a buscar otra día, disfrutando de mi nuevo espacio.

Esta es una de las maravillas que puede obrar una buena metáfora. Si alguien, sea un amigo, un libro o una canción, te alcanza la metáfora adecuada, te está alcanzando la llave exacta que puede abrir la caja de tu mente.