Invertí unos mil euros y no terminé el curso: Cómo no afrontar una formación online larga o con mucho contenido

El año pasado pasado me apunté a una formación de 300 días y fallé. Esto es lo que he aprendido a hacer diferente.

Invertí unos mil euros y no terminé el curso: Cómo no afrontar una formación online larga o con mucho contenido
Photo by Mahdi Bafande / Unsplash

El año pasado me apunté a una formación online que duraba unos 300 días, me costó más de mil euros y estaba súper motivado a completar.

Fallé estrepitósamente.

No supe ver que pasar por la formación era algo que debía plantearme como un proyecto y cuando me quise dar cuenta ya ni por fuerza bruta había manera de salvarlo. Estos días le he dado muchas vueltas porque hay dos curos que estoy considerando para este año y obviamente no quiero repetir patrones. ¿Quieres saber qué cosas hice mal?

  • Mala planificación
  • Escasa priorización
  • Obviar el Coste del Retraso (Cost of Delay)
  • Falta de método

Mala planificación

La cantidad de material era ingente y no había manera de manejar eso sin tener claro cuando necesitaba asimilar por día. Lo ignoré por exceso de confianza.

Hoy haría un cálculo diario considerando tener libres los fines de semana y dejándome aproximadamente un mes libre. Lo que unido a los dos días extra por semana me habría dado un margen de error súper amplio.

Escasa priorización

Confié en ir sacando tiempo para acabarla. El sábado le doy un estirón, luego por la tarde lo termino o mañana me miro el vídeo de la parte práctica. No le dí el peso que debía, en parte precisamente por no haber hecho el cálculo de la planificación.

Si la afrontase de nuevo, establecería tiempos concretos en el calendario para cuando hacer cada cosa a diario. De esta manera no sólo podría generar el hábito como hago con otras cosas, sino que podría organizar mis otras actividades teniendo en cuenta la necesidad de dedicar esos tiempos.

Obviar el Coste del Retraso (Cost of Delay)

Sacarme la certifiación del curso era importante para los objetivos que tenía en ese momento. Por lo tanto, retrasar el avance del material tenía un coste que aumentaba con cada semana al hacerse menos probable poder terminar a tiempo.

La medida en este caso se explica sola porque se hubiese cubierto con las anteriores. Podría haber sido interesante haber calculado el coste por semana, en plan cuanto dinero estaba poniendo en riesgo cada semana que no cumplía objetivos.

Falta de método

Caótico. Unas semanas tomé notas en digital y otras en papel. Unas estudié sentado en mi escritorio, otras en la cocina o el salón. A veces me imprimía el material escrito y otras me las mandaba al kindle.

Hoy definiría una metodología que tuviese la menor fricción y me permitiese maximizar el foco y el nivel de asimilación de contenidos.


En realidad, el curso lo puedo volver a empezar de cero porque el material no caduca y la certificación a día de hoy ya no me importa tanto. No he tirado literalemente el dinero. He sacado muchas cosas de ese curso y me ha hecho crecer enormemente.

Sin embargo, si te dijera que no es un fracaso porque me ha servido para aprender lo que no tengo que volver a repetir mentiría. Creo que sí ha sido un fracaso y creo que es importante asumirlo para no hacer el tonto de nuevo. No me fustigo por ello pero tampoco quiero caer en la autocomplacencia de decir que no pasa nada.

A pesar de todo, también me llevo toda este reflexión, que me sirve para no repetir los mismos errores cuando me proponga el siguiente curso.